El accidente del Concorde declarado homicidio involuntario


Continental Airlines ha sido declarada culpable de homicidio involuntario por su responsabilidad en el accidente del Concorde ocurrido en el año 2000 y en el que resultaron fallecidas 113 personas. El tribunal francés de Pontoise condenó el pasado 6 de diciembre a la compañía estadounidense a pagar una multa que asciende a los 200.000 euros y a los que hay que sumar 1 millón de euros más que deberá pagar a Air France, propietaria del avión siniestrado, en concepto de indemnización. También ha resultado condenado a 15 meses de prisión pero con la exención de su cumplimiento John Taylor, de 42 años de edad, responsable de la colocación errónea de la pieza de titanio que se desprendió del fuselaje del DC– 10 de la compañía americana y que posteriormente provocó el fatal desenlace. Stanley Ford, responsable de la supervisión del mantenimiento y que fue el encargado de validar la colocación de dicha pieza, a resultado finalmente absuelto de todos los cargos que pesaban contra él. También han resultado absueltos dos ex–dirigentes del programa Concorde y un responsable directivo de la Dirección general de aviación civil francesa.

La fiscalía francesa solicitaba en su demanda una multa de tan sólo 175.000 euros, debido a que los familiares de las victimas ya recibieron las correspondientes indemnizaciones al año de producirse el accidente.

El abogado de la defensa, Olivier Metzner,  ha afirmado sobre la sentencia que “es un veredicto proteccionista dictado por el patriotismo francés con el que se intenta preservar el símbolo que representaba el Concorde” y ya ha adelantado que apelará el resultado.

Después de las investigaciones y el juicio realizado, ha quedado demostrado que fue una pieza de titanio, perteneciente al avión DC – 10 de la compañía Continental que precedió al Concorde en su maniobra de despegue, la desencadenante final del accidente ocurrido en París el 25 de julio de 2000. La pieza, de 40 centímetros, se desprendió del fuselaje del avión durante dicha maniobra, quedando depositada en la pista 26L del aeropuerto Charles de Gaulle. Posteriormente, cuando el avión supersónico se encontraba en plena carrera, la pieza antes mencionada impactó contra un neumático que reventó. Los restos golpearon el depósito de combustible izquierdo, provocando una fuga y  un fuego incontrolado. Los pilotos, alertados por la torre, intentaron proseguir el vuelo hasta el aeropuerto cercano de Le Bourget, que se encuentra a unos 10 kilómetros y cuya pista 25 tan solo difiere en 10 grados  con respecto a la orientación de la pista de Charles de Gaulle, lo cual facilitaba la maniobra. Pero finalmente el avión no logró alcanzar el aeropuerto e impactó de forma brutal contra un hotel situado a escasos 3 kilómetros de la pista. 4 personas que en ese momento se encontraban en el hotel murieron, sumándose así a los 100 pasajeros y los 9 miembros que conformaban la tripulación del avión de Air France.

Este trágico suceso supuso el principió del fin para un avión que marcó un hito dentro de la aviación comercial. Operado por la compañía  británica British Airways y la francesa Air France en sus líneas  desde Londres y París a Nueva York, el Concorde  alcanzaba una velocidad de 2200 kilómetros por hora, lo que suponía dos veces la velocidad del sonido. Si bien su retirada estaba prevista para el año 2009, finalmente debido a la falta de confianza por parte de los viajeros y a los altos costes de explotación, su retirada se hizo efectiva en el año 2003 después de 27 años prestando servicio sin ningún tipo de accidente.

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