Las Naciones Unidas se mantienen al margen del conflicto en El Aaiún


El embajador británico Lyall Grant, actual presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, anunció el pasado Miércoles de madrugada que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) deploraba los actos de violencia ocurridos en El Aaiún, capital del Sahara Occidental y en el campamento de protesta saharaui de Agdeim Izik. A pesar de esta decisión la ONU no tomará las medidas pertinentes exigidas por El Polisario ni abrirá una investigación. Los quince miembros de El Consejo de Seguridad también han condenado estos actos y lamentado las víctimas y heridos.

Dicha decisión  fue anunciada tras una reunión  de dos horas llevaba a cabo en Nueva York y a puerta cerrada y en la cual el Consejo de Seguridad de la ONU escucho al enviado especial a la capital saharaui, Christopher Ross, además de al Departamento de Pacificación de las Naciones Unidas.

Al término de dicha reunión, los delegados del Consejo reiteraron su apoyo incondicional a la misión enviada por la ONU a territorio saharaui, el MINURSO, misión a su vez criticada por el representante de Uganda, Ruhakana Rugunda, al ser la única enviada por las Naciones Unidas que carece de Departamento de Derechos Humanos, en parte por el rechazo de Marruecos y su aliada Francia en el Consejo a este aspecto, según ha informado el medio estadounidense Voice of América.

El Consejo también ha hecho hincapié en la urgencia de alcanzar un entendimiento entre las dos partes implicadas.

Al conocer la decisión tomada por los miembros del Consejo, el embajador de Marruecos,  Mohamed Loulichki, felicitó al Consejo por “el alto sentido de la responsabilidad” que habían demostrado al condenar los actos de violencia de la capital saharaui. “Damos la bienvenida al alto sentido de la responsabilidad demostrado por el Consejo de Seguridad”, dijo el embajador, quien terminó diciendo que su gobierno no tenía nada que esconder, y que facilitará con gusto toda la información que la ONU necesite.

Por otra parte, el representante de El Polisario, Ahmed Boujari, no estuvo de acuerdo con la posición del Consejo,  declarando que El Polisario tenía información de que los datos facilitados por las autoridades marroquíes no era correcta, y que en su lugar se había producido una gran tragedia en el Sahara Occidental.

El Frente Polisario reitera a su vez que las acciones de la ONU a consecuencia del conflicto no son suficientes, y acusan a su vez al embajador marroquí de embustero, negando sus declaraciones. “La postura del embajador no es creíble”, dijo un representante de El Polisario tras conocer la postura de a la vez que anunciaba la intención de su gobierno de abrir una investigación completa e independiente para aclarar la situación.

Este conflicto solo ha removido aún más las turbias aguas de la situación en El Magreb, con una guerra sin cerrar que se ha alargado ya por treinta años, tres décadas en las que el pueblo de esta región africana se ha ido distanciando y dividiendo progresivamente tras la ocupación por parte de Marruecos de la antigua colonia española en la llamada “Marcha Verde”, cuando España ya había iniciado los pertinentes trámites con la ONU para establecer la independencia del Sahara tras su descolonización.

Aunque para la ONU el Sahara sigue siendo hoy en día un país en vías de descolonización y nunca ha reconocido a Marruecos como potencia administradora, su pasividad ante el conflicto y las posturas opuestas de ambas partes implicadas, hacen muy difícil, por no decir imposible, el alcance de un acuerdo positivo para ambas partes.

Alberto Ramos Goicoechea

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