El gobierno de Nueva Zelanda declara el estado de alarma debido a los estragos del último seísmo.


El pasado viernes 1 de septiembre se produjo un seísmo de 7,1 grados en la escala de Richter, el terremoto tuvo lugar de madrugada a las 4.35 horas, se produjo a 33 kilómetros de profundidad bajo el mar y su epicentro se situó 30 kilómetros al noroeste de la ciudad de Christchurch. Estos datos fueron proporcionados por Servicio Geológico de Estados Unidos, que vigila la actividad sísmica mundial.

El temblor duró 40 segundos y causó decenas de heridos así como numerosos daños materiales incluyendo infraestructuras en toda la localidad y grandes destrozos en el sur del país.Como consecuencia de los destrozos se produjeron cortes en el suministro de la luz y el agua.

Los equipos de emergencia trabajaron para restablecer los suministros de electricidad y agua ya que Christchurch es la segunda ciudad más grande del país con una población de 380.000 personas. La policía se encargó de mantener la tranquilidad entre los habitantes del lugar la mayoría de los habitantes tuvieron una buena reacción pero aun así se dieron varios casos de saqueos en la localidad de Christchurch.

Desde el principio no se generó alerta por tsunami pero a las diez de la mañana ya pasadas varias horas desde el incidente, el ministro de Defensa Civil John Carter declaró el estado de emergencia. También se impuso el toque de queda en la ciudad de Christchurch a partir de las siete de la tarde y este duró doce horas, para garantizar la seguridad ciudadana el gobierno odenó que la policía vigilara los barrios más afectados de esta forma más de 100 policías garantizaron la seguridad de los habitantes de la zona.

Como medida de prevención las autoridades cerraron el aeropuerto de Christchurch , también se avisó de que no habría clase en las universidades ni en los colegios, las redes de telefonía móvil se saturaron y las filas de vehículos provocaron un atasco en la ciudad ya que mucha gente quería salir de la ciudad. En total según los datos oficiales provisionales, el temblor causó daños por valor de 2.000 millones de dólares neozelandeses (unos 1.400 millones de dólares o 1.100 millones de euros)

Nueva Zelanda sufre cerca 14.000 terremotos al año pero casi todos son de poca intensidad.

El terremoto del pasado 1 de septiembre ha sido el mayor ocurrido en 70 años pero ninguna persona ha muerto a causa del terremoto. Aún se está recobrando la normalidad en esta región que ha sufrido un duro golpe tras el impacto del seísmo .

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