En marcha por los Derechos Humanos


 

También este año, con ocasión del día mundial de los Derechos Humanos, él pasado 10 de diciembre, acerca de 5.000 personas han desfilado por las calles de Tel Aviv, corazón económico de Israele,situado en la costa mediterránea del país.

Una marcha pacífica que ha visto más que 120 grupos adherentes entre organizaciones locales e internacionales, abogados, defensores de los derechos humanos, activistas homosexuales, trabajadores migrantes, ambientalistas y feministas y por la primera vez también algunos refugiados africanos procedentes de Somalia, Eritrea y Sudán.

“Mirándole de cerca no se puede no notar: la tendencia israelí antidemocrática, creciente y preocupante, se enfrenta con una fuerte resistencia llevada adelante por la sociedad civil del País”, asì han explicado los organizadores, miembros del movimiento por los derechos humanos y la democracia en Israel (Movement for Human Rights and Democracy en Israel).

Su objetivo es la sensibilización: protestar contra el racismo difuso, la violencia sobre las mujeres, el freno a la libertad de expresión, el creciente gap económico entre la población y preguntar el respeto de los derechos humanos fundamentales y las libertades civiles.

Sobre la manifestación ha intervenido Hagai El-Ad, director ejecutivo de la Association for Civil Rights en Israel, ACRI, una de las organizaciones participantes al acontecimiento, declarando como el 2010 haya sido “un pésimo año por los derechos humanos y la democracia.”

Según cuanto dicho por el director, los acontecimientos negativos en los últimos 12 meses serían numerosos y se habría pasado de propuestas legislativas e iniciativas antidemocráticas a expresiones públicas de racismo y al ensanche del gap social a niveles récord de pobreza. “La responsabilidad de salvaguardar la democracia y los derechos humanos está en las manos de la autoridad estatal”, ha explicado Hagai El-Ad, “y la cosa más preocupante es que en los últimos meses han estado estas mismas autoridades, por acción o silencio, a legitimar y conducir a la ofensiva antidemócrata.

La relación de la ACRI sobre la situación de las libertades sociales en el paìs es preocupante, especialmente con respecto de cuanto indicado sobre el Knesset, el parlamento israelí, nato en el 1949.

El órgano, unicameral y formado por 120 miembros, detiene el poder legislativo y parece utilizarlo de modo antidemocrático, limitando la libertad de expresión y protesta política, obstaculizando las operaciones de cambio social y desarrollo de los derechos humanos llevados adelante por las organizaciones humanitarias, aprovechando del poder para cumplir abusos sea físicos sea verbales respecto a las facciones de minoría al Knesset.

La misma relación evidencia que los ataques a la democracia son caracterizados principalmente por el silencio sobre determinados aspectos sociales y de las críticas, públicas y no muy veladas, a las minorías políticas y no.

Entre los muchos derechos pisados, el aspecto principalmente sentido por los organizadores es el trato reservado a la minoría árabe que vive dentro de los confines de Israel: según el movimiento, en efecto, la actitud del Estado de Israel respecto a los ciudadanos árabes estaría en contradicción con los principios democráticos. “Muchos ciudadanos judíos y muchos representantes elegidos creen que los ciudadanos árabes de Israel tienen el derecho al trato igual y a la protección de sus derechos solo a condición que renuncien a su identidad nacional, cultura, lengua y patrimonio histórico, declarando su “lealtad” a valores que no comparten.

El fin de esta situación no parece vecino, sin embago iniciativas de este género representan un paso en la dirección justa.


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