Semana sangrienta en Cisjordania


La cooperación de espionaje y policial entre Palestina e Israel es, según los expertos, la clave de la favorable situación de los últimos meses en Cisjordania pero la pasada semana representó un paso atrás en la mejoría de la situación cisjordana. Ese avance -que coincide con la inmovilización de las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos- está siendo cuestionado. Esta semana han fallecido en total cuatro palestinos en manos de israelíes, 3 de ellos por error.

Este viernes 7 de enero de 2011 murió Omar Qawasmeh, un palestino de 67 años. Recibió 13 disparos en la cabeza por parte de un militar mientras dormía en su casa de Hebrón. Los soldados israelíes buscaban al miliciano sospechoso Wael Mahmad Said Bitar, vecino del fallecido y relacionado con el movimiento islamista Hamás. El Ejército ha comunicado su arrepentimiento por haber matado a un hombre inocente ajeno a cualquier movimiento terrorista.

Según informa la agencia palestina Maan este viernes tuvo lugar un multitudinario funeral para conmemorar la muerte del palestino asesinado por error por las fuerzas israelíes. A la mezquita acudieron alrededor de 4.000 personas entre las cuales miembros de Al Fatá y de la milicia Hamás. Aziz Dweik, antiguo presidente del Parlamento Palestino y miembro de Hamás tachó la muerte de “error estúpido” y acusó a las fuerzas israelíes de haber asesinado de manera violenta a un anciano inocente. Asimismo acusó al Gobierno de Benjamin Netanyahu de intentar sabotear la reconciliación.

Kamel Hamid, el actual gobernador de Hebrón denunció a Israel de querer”destruir los esfuerzos árabes y palestinos para la paz”.

Al día siguiente murió Jawaher Abu Rahme una mujer cisjordana de 35 años en el transcurso de una manifestación semanal contra el muro israelí en Bil’in. Los informes médicos confirman que la joven falleció a causa del exceso de los gases lacrimógenos que utiliza el Ejército como técnica de disuasión. La familia de la fallecida informó que su hermano mayor falleció en 2009 tras el impacto de un bote de humo en la misma manifestación. El menor de los hermanos murió en manos de un soldado que le disparó balas de goma a corta distancia hasta matarlo mientras se hallaba maniatado.

Omar Qawasmeh y Jawaher Abu Rahme no han sido los únicos asesinados esta semana. Muere el joven de 25 años Jaldun Samudi en un control del Ejército hebreo de Hamra (Cisjordania). El fallecido era un supuesto militante de la Yihad islámica y fue acusado de ser portador de una bomba casera que se encontró posteriormente entre sus vestimentas. Según fuentes de la Media Luna Roja palestina, una vez herido de muerte, los militares le desvistieron antes de fallecer e impusieron en la zona un aislamiento de 300 metros para impedir cualquier ayuda médica al abatido. El pasado domingo murió otro palestino, Mahmud Dharaghma, en el mismo control ya que los soldados confundieron su refresco con un cuchillo y dispararon hasta matarlo cuando este se negó a detenerse.

El Ejército israelí ha publicado un comunicado según el cual “lamentan” las equivocaciones que han conllevado al asesinato de inocentes. A pesar del miedo racional de atentados suicidas por parte de los miembros de organizaciones extremistas israelitas no se justifica la “agresión preventiva” por parte del Ejército israelí con resultado de muerte de civiles inocentes.

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