Caos en Túnez


Desde el 17 de diciembre del año pasado, se han sucedido continuas protestas sociales muy violentas en las principales ciudades tunecinas. Enfrentamientos, incendios, heridos y muertos han sido las únicas consecuencias de esta situación hasta ahora. El presidente de la República Tunecina, Zine al Abidine Ben Ali, ha decretado el toque de queda en la capital. Queda prohibido circular por las calles de Túnez desde las ocho de la tarde hasta las seis de la mañana hora de allí. Centenares de jóvenes han obviado la medida enfrentándose violentamente a la Policía. Ésta empleó gases lacrimógenos y disparos al aire mientras que los manifestantes se armaron con piedras.

Ben Ali ha elegido al sustituto del destituido ex ministro del interior, Rafik Belhaj Kacem según ha comunicado el primer ministro, Mohamed Ghannouchi. El elegido es Ahmed Friaa, quien actualmente es el secretario de Estado.

El presidente de este país norteafricano, también ha ordenado la creación de un comité especial para acabar con la corrupción en el país así como investigar las sospechas de corrupción que giran en torno a la familia del propio mandatario.

Pero la oposición contestó con un “demasiado tarde” rotundo y afirman estar recelosos ante la creación de la nueva comisión. No creen que el presidente pueda llevar a cabo ninguna reforma. “Exigimos garantías de transparencia, que la oposición y organizaciones independientes participen en esa comisión sobre la corrupción, pero también debe convocarse una conferencia sobre la reforma política para superar la crisis. La gente quiere un cambio radical en la forma de gobierno” dijo el secretario general de Ettadjid, Ahmed Brahim.

Los jóvenes están cansados de la falta de oportunidades laborales, de la subida de precios y de la corrupción que encabeza la familia de la esposa del presidente entre tantos. “La familia es una mafia. Son dueños de grandes superficies, concesionarios de automóviles, de la telefonía privatizada, de bancos…”, afirma un ciudadano que prefiere ocultar su nombre.

La ciudad de Kasserine, situada en el centro-oeste del país, ha sido testigo durante toda la semana de la violencia e insatisfacción de los manifestantes que se desgañitaron con el grito: “márchate Ben Ali”. “Hay unas 3.000 personas en la manifestación, no hay policías, todos han huido a sus cuarteles”, declaró un testigo. Los últimos enfrentamientos acontecidos en esta ciudad han dejado al menos cuatro civiles muertos. Son ya 23 los fallecidos según cifras oficiales, aunque la oposición data la cifra en 50.

Ettadamen, un barrio de trabajadores de la capital también vivió escenas desagradables. Centenares de jóvenes asaltaron bancos y saquearon comercios según informa Al Jazeera. También hubo protestas en Sfax, Bizerte, Ben Guerdane, Thala, Regueb , Sidi y Bouzid.

Todos estos enfrentamientos y manifestaciones tienen su origen en el 17 de diciembre del pasado año, cuando Mohamed Bouazizi, un joven de 26 años desempleado y con estudios superiores, se quemó a lo bonzo en la localidad de Sidi Bouzid como protesta y denuncia contra los abusos administrativos. Bouazizi vendía legumbres y frutas en la calle que le habían sido confiscadas por la policía al carecer del permiso necesario para ejercer dicha actividad. Al igual que el joven, en los últimos 3 días la desesperación ha llevado a dos personas más a suicidarse.

El Ministerio de Educación anunció el lunes el cierre indefinido de todas las universidades, escuelas y centro de estudios para frenar las protestas.

Ben Ali acudió a un programa de televisión en el que anunció la creación de 300.000 empleos para los jóvenes, de aquí a 2012. El mandatario hizo otras declaraciones como: “los actos terroristas imperdonables perpetrados por bandidos encapuchados”. “(…) Han vendido sus almas al extremismo y al terrorismo manipulados desde el extranjero“.

En contestación, Ahmed Nejib Chebbi, diputado y ex candidato presidencial del Partido Demócrata Progresista dijo: “Esos jóvenes no son terroristas, aspiran solo a un empleo y a algo de libertad, y se han sentido ofendidos, humillados por las palabras de Ben Ali”.

Además cada vez son más los rumores de que el Ejército está dividido y de que parte del estamento militar rechaza formar parte de la represión.

La Unión Europea se pronunció por fin sobre los acontecimientos en Túnez un mes después de que empezasen las protestas y cuatro días después de que EE UU reprendiera la actuación del gobierno. La portavoz de la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, pidió “la inmediata liberación de los blogueros, periodistas, abogados y demás detenidos”.          El gobierno de Túnez estuvo de acuerdo y les pusieron en libertad.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, Bernard Valero, lamenta que haya habido víctimas de la violencia y pide apaciguamiento.

El titular de Exteriores italiano, Franco Frattini dijo: “Nosotros condenamos cualquier tipo de violencia, pero respaldamos a los Gobiernos que han tenido la valentía y han pagado con la sangre de sus ciudadanos los ataques del terrorismo“.

Ministerio de asuntos exteriores y de cooperación de España ha escrito en su página web que “el gobierno español sigue con gran preocupación los acontecimientos que se están produciendo en Túnez, lamenta la pérdida de vidas humanas y los daños causados y desea expresar su solidaridad con las familias de las víctimas mortales y de los heridos. El gobierno hace un llamamiento para que cese inmediatamente la violencia, se restablezca la normalidad y se garantice el respeto de los derechos y las libertades fundamentales.”

Ante las imparables protestas, Ben Ali convocará elecciones legislativas anticipadas en seis meses, según informó la agencia oficial tunecina TAP.

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