Las inundaciones dejan paso al vandalismo


El temporal de lluvias que azota la región de Rio de Janeiro ha dejado a su paso una devastación difícilmente superable. Sin embargo, al caos generalizado se suma ahora una ola de actos vandálicos en las ciudades de Teresópolis y Nueva Friburgo, precisamente las mas afectadas por las lluvias y riadas de los últimos días que han dejado 601 muertos.

El lodo y los escombros esparcidos por las calles después de cuatro días de muerte y destrucción parecen haber revolucionado a sus habitantes. Una ola de vandalismo se ha apoderado del caos reinante.

La falta de agua potable, electricidad y alimentos han sido el detonante para las acciones delictivas que acontecen estos días en Rio de Janeiro. Los supervivientes, a pesar de haber perdido casi todo, se tienen ahora que preocupar por proteger lo poco que les queda, por miedo a que se lo quiten.

No hay que olvidar el caos y el miedo a mas lluvia que sigue planeando por la región: en Nueva Friburgo al miedo a los saqueos se le suma el rumor de que una represa cercana a la ciudad podría haberse roto, a pesar de la negativa de la Alcaldía. Las televisiones así lo reflejan, con imágenes de personas corriendo desesperadas buscando refugios seguros, pues temen que la situación se torne aún peor. El pánico es así algo cotidiano en estos días posteriores a las inundaciones, como lo ha expresado el secretario municipal de comunicación David Massena, citado por la Agencia Brasil.

Las autoridades locales han confirmado ya la muerte de 601 personas en el sureste de Brasil. Nueva Friburgo encabeza la lista de víctimas con 267, seguida de Teresópolis 261, Petrópolis, 53, Sumidouro con 18, y Sao José do Vale do Rio Preto, con 2 únicas víctimas, por el que se ha decretado tres días de luto oficial en todo Brasil. Se trata de la mayor tragedia natural de Brasil desde las inundaciones y deslizamientos de tierra de 1977, cuando unas 785 personas perdieron la vida. Sin embargo, los bomberos no descartan que el número de víctimas siga aumentando a medida que los escombros sean retirados, puesto que muchos cuerpos podrían estar enterrados.

La situación de alarma se ha extendido, y estados como Sao Paulo y Minas Gerais han declarado el estado de alerta por las fuertes precipitaciones. Trece personas han fallecido esta semana en Sao Paulo por las lluvias, por lo que la previsión y el aumento de la seguridad es un asunto primordial a día de hoy en Brasil.

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