Avalancha de críticas al primer ministro húngaro por la ley de prensa


El pasado miércoles todos los grupos integrantes de la Eurocámara , a excepción del Partido Popular Europeo, se echaron encima del primer ministro húngaro pidiendo la retirada inminente de la nueva ley de prensa.

Desde que el uno de enero entrase en vigor la ley se ha ido acalorando el debate el Parlamento Europeo. Como resultado, un panorama en la Cámara pocas veces repetido.

Según el primer ministro, Viktor Orban, sólo se sancionará a aquello medios informativos que difundan informaciones que contradigan “la moral pública” o no informen de “manera equilibrada” con el supuesto fin de proteger la los ciudadanos.

El problema es, por una parte, que no especifica qué se entiende por informaciones que dañen la moral pública o informen desequilibradamente. La ley no es clara en cuanto a qué es entendido por el concepto de “moral pública” o cuáles serían las informaciones que informases de forma desequilibrada. A éste subjetivismo se han adherido las euroseñorías para atacar al actual Presidente de la UE que, para velar por ese equilibrio en las informaciones difundidas ha dispuesto una comisión nacional, que curiosamente está formada por un organismo monocolor: el Gobierno de Fidesz, dirigido por el propio primer ministro.

Hay que añadir que incluso el secreto de fuente queda eliminado lo que supone una justificación más para sus críticos cuando denominan la denominan “ley mordaza”. Aunque bien es cierto que, a pesar de que en la mayoría de países democráticos está reconocido, otros europeos no lo admiten como Gran Bretaña o Francia.

Las críticas aluden a que la ley de prensa impulsada por su Gobierno “ viola los cánones de la libertad de prensa”.Es aquí dónde la Comisión Europea, ONG’s, medios informativos y asociaciones de periodistas atacan a Orban. Bruselas denuncia que la intención verdadera del primer ministro es la de frenar la influencia que ejercen los medios de comunicación sobre la sociedad magiar.“En una democracia son los medios de comunicación los que controlan al poder y esta ley hace que sea el poder el que vaya a controlar a los medios. Por eso estamos tan preocupados” sentenció el líder socialista Martín Schulz.

El primer ministro, que ya había predicho la avalancha de duras críticas por la norma advirtió a los eurodiputados al principio de su discurso que no mezclasen “la política interior húngara” con la Presidencia de la UE. Advirtió que no estaba dispuesto a admitir interferecias en su política nacional a la vez que ratificó que no tenía ninguna intención de modificar o retirar la ley ya que, según él, “respeta los criterios europeos de la libertad de información.

Los asistentes hicieron oídos sordos a este mensaje porque el debate estuvo protagonizado por completo por los reproches y sobre todo la solicitud firme de la retirada del texto. Uno tras otro fueron increpando al presidente llegando a acusarle incluso de estar convirtiéndose en un Hugo “Chávez europeo, un nacional-populista” según el líder del partido verde Daniel Cohn-Benditt.

Se están cuestionando los límites del poder estatal cuando se forma parte de una organización supranacional de las dimesiones de la Unión Europea. Entrando a formar parte de ella debemos ser conscientes de que hay que nos estamos comprometiendo a seguir unas directrices cediendo parte de nuestra soberanía. La línea de actuación, claramente democrática de la Unión Europea está siendo ignorada por un gobierno como el del primer ministro húngaro que pone barreras a la libertad de expresión.

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Acerca de Beatriz Jacoste
Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid

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