Una alianza de intereses


Durante la Cumbre Noreuropea, celebrada por primera vez en Londres, David Cameron, primer ministro británico, ha presentado una propuesta a los países bálticos y escandinavos en lo que se aliarían para crecer económicamente con mas fuerza y seguridad. Se trata, según el propio Cameron, de una “alianza de intereses comunes”. El objetivo de semejante propuesta no es otro que estrechar lazos comerciales entre Reino Unido y estos países.

Los presidentes de Islandia, Noruega, Letonia, Suecia, Finlandia; Dinamarca, Lituania y Estonia se encuentran en Londres para discutir el asunto. Sin embargo, el gobierno británico niega que sea una reunión de países euroescépticos, como algunos habían señalado. Se trata simplemente, según las palabras del dignatario británico, de una manera de estrechar lazos comerciales, se define como “un vendedor de las empresas británicas”. Sin embargo, se debate igualmente la creación de una Mini-OTAN. Es una idea, la de la “asociación del Norte” que lleva rondando en el aire mucho tiempo.

Según el primer ministro Cameron, las innovaciones tecnológicas, el desarrollo de una economía sostenible y las mejoras del estado de bienestar son los grandes debates que tienen lugar hoy en día en el seno de la sociedad británica. Dice así que los países del norte de Europa son referentes en esos temas, y pueden aportarles grandes beneficios, por lo que, dice el mandatario, hay una gran lógica en la reunión, para unir todavía mas las economías de estos estados, que estos días se celebra en Londres.

Según sus propias palabras, el encuentro ofrece la oportunidad de aprovechar sus conocimientos. Además, espera que también sirva a los países invitados como una oportunidad para que aprendan unos de otros.

El pasado martes, Cameron y su homólogo noruego, Jens Stoltenberg, se reunieron y llegaron a un acuerdo de trabajo por el cual explotarían juntos yacimientos de gas y de petróleo, al mismo tiempo que el desarrollo de plataformas de energía eólica de la red eléctrica del mar del Norte. Según cálculos de los expertos, el Ártico guarda cerca del 25% de las reservas mundiales de crudo, y ni hablar ya de otras riquezas naturales, por lo que el interés británico no es solo económico, sino político y militar. Alcanzar la independencia económica sería clave para la postura internacional del Reino Unido.

 

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