Los vaivenes de Turquía y la UE


En vista de la difícil situación de integrar la Union Europea que atraviesa Turquía, su presidente, Abdullah Gül ha declarado que “el mundo no se detiene en la Unión Europea”. Sus declaraciones hicieron igualmente alusión a los obstáculos que les han sido puestos desde que Turquía presentara su candidatura a formar parte de la Unión Europea. Según él, los problemas son evidentes, pero no por ello Turquía va a renunciar a su actual desarrollo, tal y como el presidente turco explicó en una entrevista al diario francés ‘Le Figaro’. En efecto, la entrada o no del país en la organización no va a condicionar las relaciones bilaterales que mantiene Turquía con otros estados.

La Unión Europea está actualmente en proceso de admitir al país oriental, en cuya negociación varias y distintas son las opiniones: Francia, es el más reticente a su inclusión.

De la misma manera, el mandatario explicó su voluntad de respetar totalmente al pueblo europeo, y sugirió la necesidad de referendums a propósito de la entrada de Turquía, para así legitimar la decisión que finalmente sea tomada en el seno de la Unión Europea. Sin embargo matizó esta última declaración, al añadir que todo dependerá de la manera que el ‘problema turco’ sea presentado a la opinión pública, es decir, si se presenta como un ‘parásito’ que viene a aprovecharse de la riqueza de la Unión o si por el contrario es una manera de mejorar la organización.

Al igual, si las reticencias de los europeos son mantenidas, Turquía será quien no quiera pertenecer a la Unión Europea.

Desde el 2005, las reuniones y negociaciones con el fin de admitir a Turquía han sufrido numerosos altibajos, y actualmente se encuentran en punto muerto. Además, Turquía ya ha rechazado la propuesta de formar parte de una “asociación privilegiada”, que incluiría también a Rusia.

La entrevista, a parte de fijarse en la situación en cuanto a la Unión Europea, también dejó lugar a la próxima reunión del G-20 en Ankara. En este apartado, Gül enfatizó en su deseo de hacer ver a Sarkozy, su principal opositor en el asunto europeo, el desarrollo turco de los últimos años, para limar así sus diferencias.

Sarkozy, en la campaña del 2007 prometió seguir en contra de la entrada de Turquía, alegando un problema de cohesión en el interior de la organización por diferencias culturales, raciales e ideológicas.

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