“Giro nuclear” en Japón ¿será lo más adecuado?


Las medidas políticas y, sobre todo, económicas que llevadas a cabo por el gobierno japonés no deja indiferente a la opinión pública. En un principio, Japón decidió cambiar de visión respecto a las energías que actualmente utiliza el país y que lo han llevado al reciente desastre nuclear que ha sido comparado por varios países europeos con el desastre ocurrido en Chernobyl en 1986. El gobierno japonés afirmó que apostaría por energías renovables, como es el caso en occidente. Esta iniciativa puede verse como un movimiento a favor del desarrollo sustentable, sin embargo, también podría considerarse como un movimiento estratégico político, ya que algunos gobiernos occidentales de fuerte peso en la economía mundial como Estados Unidos también han declarado o presentado sus intenciones de pertenecer a este grupo que apuesta por energías renovables.

 

Más asombroso es el tomar en cuenta la medida  que ha tomado el Primer Ministro japonés Naoto Kan, quien se ha bajado el sueldo de tal puesto hasta el punto de reducirlo equivalentemente al sueldo de un diputado, renunciando así a todos los privilegios como Primer Ministro. Este es un hecho digno de mencionar, teniendo en cuenta que, actualmente, ¿qué funcionario se reduce su propio salario?

 

Sin embargo, recientes informaciones confirman que Naoto Kan declaró que Japón no renunciará a la energía nuclear siguiendo siendo ésta, foco de su política energética. Por otro lado, el primer ministro manifestó la existente necesidad de una revisión de la normativa por parte del gobierno después del desastre ocurrido en Fukushima.

“Si logramos otras vías para usar la energía atómica de manera más segura, claro que la seguiremos utilizando”, declaró a la prensa. “En un primer momento, es necesaria una revisión profunda”, añadió.

 

Considerando estas declaraciones, se contempla el hecho de que detrás de esa política en un principio “renovable”, se halla un claro interés económico y político de no abandonar la energía nuclear que tanto poder ha otorgado a Japón. Esto nos hace ver que Japón no está dispuesto a perder su posición de potencia o superpotencia (haciendo alusión a la originaria denominación de la misma que establece que un país puede ser considerado como superpotencia si, entre otros factores, cuenta con armamento militar nuclear), mediante la cual representa, en cierta forma, una amenaza para la sociedad internacional y de la que podría hacer uso si se presentase la ocasión.

 

Por muy tentadoras que suenen las propuestas de Japón, lo cierto es que este país nunca ha estado realmente dispuesto a renunciar en su totalidad a la energía nuclear ya que eso le obligaría a deshacerse de gran parte de su armamento y, por tanto, lo dejaría al descubierto. Está claro que Japón no dejará que ningún desastre lo saque de la  categoría de superpotencia, por lo que las decisiones que tomará estarán acorde con sus propios intereses políticos, económicos y estratégicos.

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